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MUHAMMAD ALI 

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Muhammad Ali

Muhammad Ali, nacido como Cassius Marcellus Clay en el estado norteamericano de Kentucky, es uno de los deportistas más famosos e importantes de la historia. Se le considera el mejor boxeador de peso pesado de todos los tiempos: Medalla de oro en los Juegos Olímpicos, de Roma en 1960, tres veces ganador del campeonato lineal, cuatro veces campeón mundial de su categoría… Pero no voy a hablarles de sus logros deportivos, sino de su faceta activista. Dejen que les cuente algunas de sus hazañas sociales, creo que por ellas se merece estar en esta sección.

Siempre orgulloso de ser afrodescendiente (era nieto de esclavos), en 1959 comenzó su acercamiento a la Nación del Islam, y en 1961 inició su conversión, adoptando el nombre de Muhammad Ali. Este cambio de religión suponía para él como un renacimiento: dejar atrás su condición de «esclavo» y despertar a la de hombre libre.

Cuando Ali ganó la medalla de oro en los Juegos de Roma, por supuesto que se mostró orgulloso de su país, a pesar de provenir de una sociedad segregacionista donde el ideal supremo era que la gente de piel blanca era superior. De hecho, durante su juventud evitó siempre involucrarse en las protestas contra el racismo.

Sin embargo, esto cambió en 1966 cuando, siendo ya campeón mundial de los pesados, fue calificado por las fuerzas armadas como apto para el servicio militar. Estados Unidos estaba en plena guerra del Vietnam, y este era el destino para todo soldado de reemplazo. Ali se negó al reclutamiento, alegando objeción de conciencia y su adhesión a los principios del Islam. Esto le llevó a una tensa relación entre él y el gobierno norteamericano, quien lo tildó desde cobarde a traidor. Era la primera personalidad que se pronunciaba contra la guerra del Vietnam, incluso antes que el mismo Martin Luther King, que lo hizo un año después, en 1967.

Durante el reclutamiento de Ali, parece ser que se negó por tres veces al requerimiento de las autoridades, por lo que después de varios avatares jurídicos, fue condenado a cinco años de prisión y diez mil dólares de multa (cantidad muy considerable en le época), todo por sus principios morales y pacifistas. Fue liberado bajo fianza, pero se le confiscó el pasaporte tres años y medio, tiempo durante el cual no pudo pelear ni salir al extranjero. Llegó a hacer una declaración pública en la que argumentó que su conciencia no le permitiría disparar contra nadie, especialmente la gente de su raza y los pobres.

En 1978, estando vigente el apartheid, fue invitado a celebrar un combate en Sudáfrica. Muy inteligentemente declinó la oferta, alegando que, si ganaba, podría haber represalias contra la población negra del país, y si perdía, su derrota serviría de provecho para los racistas. También visitó a Nelson Mandela al poco de ser éste liberado de la cárcel.

No entraré en su activismo político, a veces algo confuso; pero sí en su labor humanitaria y benéfica, sobre todo tras terminar su carrera. Por ejemplo, en 1985 viajó a Líbano para mediar en la liberación de unos rehenes, que no culminó con éxito. Pero cinco años después, volvió a participar en otra liberación de rehenes, esta vez en Irak, que sí acabó bien.

También destinó muchos esfuerzos a apoyar iniciativas de ayuda humanitaria, entregando alimentos y suministros médicos a hospitales de África y Asia, prestando especial atención a aquellos que se ocupaban de huérfanos.

En 1988 fue designado Mensajero de la Paz por parte de las Naciones Unidas, que le reconocieron como «un importante agente humanitario en el mundo en desarrollo». 

Fueron promovidas por Ali estas dos organizaciones:

  • El «Muhammad Ali Center», que fomenta los valores cívicos.
  • El «Muhammad Ali Parkinson Center», para el tratamiento de esta enfermedad que a él le afectó profundamente.

Ya con unas manifestaciones de Parkinson más que ostensibles, M. Ali siguió apareciendo en público (con el inestimable apoyo y motivación de su esposa, Lonnie) para servir de ejemplo a todos los que sufrían este mal. Y así, no dejó de acudir a todo tipo de colectas benéficas.

Para acabar, aparte de los numerosos reconocimientos a nivel deportivo, hay que reseñar los siguientes galardones:

  • Premio Martin Luther King Jr. (1970).
  • Premio Arthur Ashe por su labor altruista (1997), que se otorga a toda  persona que, con su espíritu deportivo y coraje, haya contribuido a  mejorar el mundo.
  • Premio «Campeón de la Libertad de Pesos Pesados» (2003) por sus contribuciones a las libertades civiles.
  • Medalla Presidencial de la Libertad (2005).

Muhammad Ali falleció en 2016 por choque séptico en un hospital de Phoenix, donde solo el día anterior había sido ingresado por problemas respiratorios.

Es esta una reseña muy resumida de la vida de este personaje, mucho más conocido por su condición de boxeador. Quien quiera profundizar en su figura, puede consultar el artículo de Wikipedia que lleva su nombre.

Jesús Fernández Escrich

Guardamar, 26-IX a 1-X de 2025

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