¿Qué significa esto? ¿Entendemos lo que es la «carga» y, por añadidura, «ancestral»? Si analizamos detenidamente las vicisitudes que nos acontecen en nuestra existencia, nos daremos cuenta de que la «carga» es como una mochila llena de problemas emocionales, económicos y familiares que el devenir de la vida va acumulando en su interior, haciéndola más pesada a medida que va «cargándose», poniendo a prueba nuestra resistencia. Y… he aquí otra pregunta que podríamos hacernos: ¿Realmente entendemos que la carga de nuestra mochila son pruebas para medir nuestra capacidad y entereza para aceptarlas como un medio de limpieza o purificación del espíritu?
Para aquellos de nosotros que hemos tenido la fortuna de conocer este principio, no será difícil comprender el porqué de ancestral; sabemos que la mochila no solamente está cargada con lo cotidiano, sino que viene ya con el peso de problemas no resueltos en, Dios sabe, cuántas existencias pasadas. Esta reflexión es la causa de una cuestión que se origina bastante a menudo entre nosotros los espíritas, y que ya deberíamos haber superado. Aún estamos empeñados en liberar de la carga la mochila de los demás, y no es esa nuestra misión; nuestra misión es descargar la nuestra en primer lugar (que no es poco) y luego estar atentos a las necesidades de aquellos que se sientan necesitados y soliciten nuestra ayuda. Sin embargo, estamos obligados a informarles de todo cuanto nosotros conocemos, de todo cuanto venimos exponiendo más arriba, es decir: trabaja por ti mismo y pide ayuda si te ves agobiado.
La auténtica caridad tiene sus reglas dictadas por el Creador. Recordemos aquí un proverbio de Pitágoras:
«Ayuda a tus semejantes a levantar su carga, pero no te consideres obligado a llevársela.»
La carga ancestral por: María Luisa Escrich García
Guardamar, diciembre de 2024
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