El hombre del brazo de oro
James Christopher Harrison nació en 1936 en la ciudad australiana de Junee, y falleció en Nueva Gales del Sur en 2025. Este hombre, conocido como «el hombre del brazo de oro», creo que merece aparecer en esta sección de Reformadores por lo que voy a contarles; un auténtico ejemplo de solidaridad.
Cuando tenía catorce años, tuvo que ser operado de una grave dolencia en el pecho, durante la cual requirió la transfusión de 13 litros de sangre para mantenerlo vivo durante la intervención quirúrgica. Tras salir de esta crisis, luego de muchos meses de hospitalización y para mostrar su agradecimiento, prometió comenzar a donar sangre en cuanto cumpliese la edad que, según la ley australiana, le permitía ser donante: 18 años. Y aquí arranca su historia.
Tras los primeros análisis que siempre se hacen de la sangre donada para ver si está en condiciones de ser transfundida a un paciente, se observó que en el plasma de Harrison existía un anticuerpo persistente e inusualmente fuerte llamado inmunoglobulina Rho (D). ¿Y para qué sirve este anticuerpo? Para explicar esto debemos hacer un breve inciso y hablar sobre incompatibilidades sanguíneas.
La enfermedad hemolítica del recién nacido (EHRN) es un trastorno sanguíneo en el que una madre produce anticuerpos durante el embarazo que son capaces de atravesar la placenta y se unen a los glóbulos rojos del feto, ocasionando la destrucción de estos por causa de esa incompatibilidad anteriormente aludida. El problema sucede cuando la sangre materna es Rh negativo y la del feto es Rh positivo. Entonces, el sistema inmune de la madre considera a los glóbulos rojos de su hijo como extraños, y reacciona atacándolos. Y una vez que esto ocurre (que no suele ser habitual y que se produce en el momento del parto, cuando ambas sangres corren más riesgo de mezclarse), el sistema inmune materno guarda esos anticuerpos de manera indefinida, y en un posterior embarazo de otro bebé Rh+ aquellos atraviesan la placenta y destruyen los eritrocitos del feto, con lo que este enferma, y en el momento de nacer, el niño sufre ya la mentada EHRN.
Aquí volvemos a recuperar al señor James Harrison. Su plasma fue objeto de investigaciones que culminaron con la creación de la llamada inmunoglobulina anti-D, que al ser inoculada en madres cuya sangre podría potencialmente ser incompatible con la de sus hijos, es capaz de prevenir la enfermedad.
Harrison, al ser consciente de esta singularidad de su sangre, decidió donar tantas veces como fuera posible. Y de este modo, en 2017 hizo su donación número 1000, lo que se traducía en un promedio de una extracción cada tres semanas. Y gracias a estas donaciones, se piensa que se ha podido salvar la vida a casi dos millones y medio de niños a causa de la enfermedad del recién nacido.
En el año 2024, James Harrison hizo su última donación a los 81 años de edad: era la número 1173. Y no pudo seguir donando debido a que había llegado a la edad límite para dar sangre, según la legislación de Australia.
Sin embargo, el altruismo de Harrison no conocía límites, y estaba dispuesto a seguir dando su fluido vital para seguir permitiendo que muchas mujeres pudieran ser madres, a pesar de esa incompatibilidad sanguínea. Así lo dijo el día que realizó su última donación en el Centro de Donantes del ayuntamiento de su ciudad: «Es un día triste para mí […] Yo continuaría haciéndolo si me lo permitieran».
Por supuesto, este hombre generoso contó con el reconocimiento oficial, pues fue condecorado con la Medalla de la Orden Australiana, cuyo propósito es reconocer sus logros o sus servicios meritorios tanto a ciudadanos australianos como extranjeros.
James C. Harrison, un ejemplo a seguir. Un ser humano que dedicó literalmente toda su vida a compartir esa sangre suya tan especial para facilitar el nacimiento y posterior vida de infinidad de niños que, de otro modo no hubieran sobrevivido, o lo habrían hecho en precarias condiciones (pues esta dolencia causa, entre otros problemas, anemias, hidropesía y agrandamiento de hígado y bazo). Y ya sabemos lo que, desde la perspectiva espiritual, implica un nacimiento: la oportunidad de progreso para un espíritu.
James Harison por: Jesús Fernández Escrich
Documentación:
Wikipedia, artículos «James Harrison», «Incompatibilidad Rh» y «Orden de Australia».






