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DEVOLVER BIEN POR MAL

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Devolver bien por mal

Esta es la historia de un espíritu que vivió, como todos los que nos hallamos en el camino de la evolución, múltiples experiencias que forjaron su alma, haciéndola más dócil, más comprensiva, y sintiendo que todos en este universo somos dignos de compasión.

Voy a contaros una experiencia que vivió en una de sus existencias allá por el año 1600. Vivía en casa de unos Condes, familia de sus padres, y gracias a eso tenía la autorización para vivir en aquel lujoso palacio; aprovechaba las posibilidades de aquella casa para instruirse, ya que ellos podían proporcionarle una mejor formación que la que sus padres le hubieran proporcionado en el aspecto académico. Ellos desde el primer momento confiaron su educación a esta casa. Allí, siendo discípula de algunos afamados maestros que acudían a impartir clases a los hijos de esta familia, a ella y a otros que aceptaban por un parentesco lejano, sabiendo que tenían pocas posibilidades de recibir una instrucción. Allí pasaron los años con los hijos de esta noble familia; entablaron relaciones afectivas de familia y fue transcurriendo su juventud.

Un día se encontraba en el inmenso jardín de la casa y observó que el hijo mayor se dirigía con celeridad a una zona en la que la vegetación era muy espesa. Sus miradas se cruzaron y percibió una sensación que le perturbó. Siguió caminando en otra dirección, y en ese momento terminó el día y volvió a casa. Al día siguiente se echó en falta a una de las sirvientas de la casa, no había acudido para asistir a sus responsabilidades y se la echó en falta; se la buscó y no se la pudo localizar.

Transcurridos unos días, un fuerte olor procedente de aquella zona espesa en vegetación despertó todas las alarmas; los jardineros acudieron allí y encontraron a la sirvienta fallecida y con síntomas de haber sido mancillada. 

Su relación con el hijo mayor le preocupaba porque notaba que, cuando sus miradas se cruzaban, había tensión; él, consciente de que ella le vio en esa zona, se comportaba de una extraña manera. El tiempo pasaba y no se encontró al responsable de aquel acto.

Pronto, sin saber por qué medios, empezaron a difundirse extraños comentarios acerca de su persona; tanto es así, que el señor mandó llamarla para pedirle explicaciones; la tildaban de comportamientos obscenos; de que tenía alguna relación con la criada fallecida. Les dijo que eso no era cierto, que la conocía de la casa, pero que nunca tuvo una relación de ningún tipo. Esos rumores se convirtieron en acusaciones, por tal motivo fue expulsada de la casa y nunca se le permitió visitar aquellos ambientes sociales en los que era bien conocida en las fiestas que allí se celebraban.

No supo de qué manera se encontraron pruebas que la incriminaron. Un día, la justicia llegó a su casa para interrogarla; fue avergonzada, maltratada; solamente dijo para defenderse que no sabía nada, que no había hecho nada. Presentaron pruebas que para ellos fueron irrefutables y fue condenada a prisión, pasando la mayor parte de su vida hasta su fallecimiento en aquel lugar oscuro sabiendo que era inocente.

Nunca se le ocurrió poner en duda al hijo mayor, a sabiendas de que le había visto en el lugar de los hechos; algo en su interior le decía que no tenía sentido, porque la condena igualmente iba a cumplirse, así que calló el resto de sus días y asumió aquella carga sabiendo que era inmerecida, pero sin rebelarse ante ello. 

Pasaron los años y el hijo heredó el título del padre y fue el conde de aquel lugar; poderoso, inflexible en sus juicios, y ella falleció tristemente en un lugar oscuro, enferma y sufriendo.

Al pasar al plano espiritual, qué gran sorpresa tuvo al encontrarse rodeada de seres que le manifestaron su amor y su respeto, que la esperaban con los brazos abiertos. 

En un tiempo comprendió que aquel sufrimiento que vivió procedía de otras experiencias vividas con el señor conde; dio gracias a Dios por aquel sentimiento interno que le condujo a aceptar con resignación esa injusticia, porque su espíritu se encontraba más fuerte que nunca. Su conciencia escalaba nuevos niveles en la evolución de su espíritu. 

Desde allí vio sus errores del pasado con este personaje; era deudora; había causado daño, y justamente había vivido una experiencia que le ayudó a rescatar dichos errores. Él todavía debía de comprender muchas cosas, porque pasó por la Tierra sin que su crimen fuera conocido. 

Lo acompañó durante varias vidas siendo su ángel guardián desde el espacio, y cuando estaba en la Tierra con él, de alguna manera procuró ayudarle.

En la última existencia cometió el error de recurrir al suicidio, y ella, desde ese momento en que él se sumergió en el Valle de las Sombras, procuró estar cerca de él, orando, pidiendo a Dios, implorando su ayuda. Se lanzó a un pozo de una antigua mina; su espíritu ha permanecido allí durante mucho tiempo, y ella, siempre que ha podido, ha intentado estar cerca de él. 

Como conclusión os diré que, aunque nuestra bondad en ocasiones sea pagada con ingratitud, no dejemos de hacer el bien; desconocemos las veces que otros espíritus estuvieron al lado de nosotros para que pudiéramos comprender, para que hoy tengamos la suficiente lucidez para seguir haciendo el bien, aunque el mal sea la moneda con la que se nos paga.

El conocimiento nos pone en esta situación; nuestro espíritu debe forjarse; no es fácil, porque la rebeldía aparece y quiere hacer lo contrario, pero hay que seguir, porque esos espíritus, como nosotros en otro tiempo, son dignos de caridad, igual que nosotros lo fuimos y se nos dio. 

Debemos continuar en el camino del amor, de la bondad y del bien. 

Devolver bien por mal por: Un espíritu

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