Inicio Reflexión DEJAD QUE LOS NIÑOS VENGAN A MÍ

DEJAD QUE LOS NIÑOS VENGAN A MÍ

0
69
Dejad que los niños vengan a mí

«¡Dejad que los niños vengan a mí! Los niños del primer tiempo y todos los que se hacen como ellos».

Cuando Jesús pronunció aquellas palabras nos dio un mensaje de amor y esperanza; no se refirió solo a los niños en su exacto sentido, sino a todos los que en algún momento de su vida se sienten como un niño: indefenso, enfermo, desprotegido… Que así como un niño busca consuelo y amparo en sus padres, los espíritus encarnados, ya en estado adulto, necesitan ayuda espiritual porque se sienten perdidos, han abandonado el camino o aún no lo han encontrado.

Así, cuando Jesús acogía a los niños tendiéndoles sus brazos, nos acogía a todos nosotros; nos veía como realmente somos; niños en periodo de aprendizaje y evolución; necesitados de ayuda, guía y consuelo.

Él se ofreció a ser esa guía y ese apoyo; nos ofreció sus brazos para que nos refugiáramos en ellos. 

Con él dejaremos de ser niños indefensos; con él alcanzaremos nuestra mayoría de edad espiritual y seremos capaces de manejar nuestra vida material con valor hasta que, llegado el momento, solo tengamos que decir: 

¡Gracias, Jesús, por cobijarnos entre tus brazos!

Jesús es el bálsamo;

Dios, el remedio final.


Dejad que los niños vengan a mí por: María Luisa Escrich

Guardamar, 2010

2024 © Amor, paz y caridad

Publicidad solidaria gratuita

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies