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PROPÓSITO Y FELICIDAD

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Propósito y felicidad

«Si no tenemos un propósito claro en la vida, el significado deja de ser útil, y nos llena de insatisfacción”

Como podemos leer en la frase que antecede, el propósito que cada cual tiene en su vida es muy importante para alcanzar el logro al que todos aspiramos: la felicidad. No somos tan ingenuos para pensar que la felicidad es un estado permanente, y mucho menos en este mundo imperfecto, donde la maldad, la violencia gratuita y las acciones propias y ajenas nos impiden la mayoría de las veces alcanzar ese estado al que aspiramos, el de la dicha y la felicidad permanente.

Pero según los estudios realizados por eminentes psiquiatras y psicólogos que analizan el comportamiento humano y que coinciden con las recetas ofrecidas por muchos filósofos de la antigüedad (por ejemplo los estoicos), el sentido de la vida que cada uno tenemos, y el propósito principal que nos impulsa a actuar, es sin duda la clave que otorga significado a nuestro día a día y nos llena de satisfacción o insatisfacción.

Muchas patologías mentales detectadas hoy tienen su origen en la falta de sentido y propósito que experimentan muchas personas cuando, habiendo gozado de los placeres y conquistas materiales que anhelaban, caen en un vacío existencial que les lleva a estados mentales y psicológicos verdaderamente autodestructivos.

Uno de los más grandes estudiosos de este tema fue el psiquiatra austriaco Viktor Frankl, fundador de la “logoterapia”, una terapia centrada en el valor de la vida y el significado así como del propósito de la misma. Analizó de forma exhaustiva el problema del “vacío existencial”, que era y es causa de numerosos suicidios actualmente. Frankl propuso la autorrealización de la persona para descubrir el significado de su vida, acompañándolo de otro aspecto de lo más importante: reconociendo el valor de la vida y la libertad de elegir, proponer la puesta en práctica de ese significado para conseguir la felicidad y la paz interior.

“El hombre se auto-realiza en la misma medida en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida.”

Victor Frankl. Psiquiatra

Para Frankl era importante alcanzar el conocimiento de nuestro propósito en la vida. Algo diferente para cada persona y que debería descubrir por ella misma. Y ese propósito podría ser cualquier cosa que le ofreciera un significado personal y otorgara plenitud al interior de la persona para alcanzar así un estado de paz y dicha interior lo más cercano a la efímera felicidad de la que podemos gozar en este mundo.

Localizar el propósito de la vida es importante y ayuda notablemente a alcanzar este estado de autorrealización personal, puesto que el propósito no tiene por qué lograrse con grandes cosas. Su importancia radica en el trabajo que haces por tu familia, tus amigos, tu equipo o tu comunidad, sea cual sea.

El propósito está relacionado con la felicidad por varias razones, y éstas sugieren cómo ser más feliz cada día con un mayor sentido de significado. El propósito proporciona un importante sentido de enfoque en lo que puede ser un mundo caótico, y donde la atención se ha convertido en uno de los recursos más escasos.

En primer lugar, el propósito logra centrar y equilibrarnos interiormente dándonos una razón para nuestras acciones. Para encontrar la felicidad con un propósito, piensa en lo que importa en general y en cómo tu función puede marcar la diferencia para los demás.

En un segundo término el propósito te permite conectarte socialmente, evitando así numerosas patologías de salud mental como la depresión y la ansiedad, así como varios problemas de salud física. La misantropía es un síntoma evidente de la falta de empatía y conexión social, precisamente lo contrario a lo que es el hombre por naturaleza: “un ser gregario”, que necesita convivir y relacionarse con los demás para aprender y avanzar y no aislarse o permanecer en una burbuja apartado de lo que le rodea y sin colaborar ni ser útil al núcleo social o de relación al que pertenece.

Así pues piensa en cómo tus acciones y tu esfuerzo sirven a los demás, cómo contribuyen a tu entorno positivamente. Haz que tu propósito sea personal y será más eficaz para contribuir también a la felicidad.

Todos tenemos días buenos y malos, pero sabiendo que la felicidad no es un estado constante ni permanente, el propósito tiene el poder del recordarnos esto mismo, que unas veces seremos más útiles a nosotros mismos y a los demás y en otras ocasiones menos importantes. Sea como fuera, la actitud correcta sería que en cada acción o actuación que pensamos o ejecutamos deberíamos hacerlo lo mejor que podamos, colaborando y teniendo en cuenta a los demás. Todo ello contribuirá no sólo a nuestra felicidad, sino también, con toda seguridad, a la consecución de objetivos dignos de la comunidad.

El propósito no es solo una actitud psicológica sino también espiritual, pues forma parte de la planificación previa que todos realizamos antes de venir a la Tierra en cada encarnación. Y este aspecto, que se ha venido en denominar “el sentido de la vida humana” o el propósito de la misma, forma parte del objeto o significado que nuestra alma tiene como prioritario al venir a la Tierra.

“El significado es la clave”

Cuando descubrimos los conocimientos espirituales y sabemos con certeza que el objetivo general de toda vida humana es el progreso y el adelanto del alma, el significado de nuestra vida cambia por completo, e incluso puede cambiar el propósito que teníamos cuando, sumidos en la ignorancia y en la búsqueda equivocada de la felicidad, lo buscábamos en los objetos externos, en el poder, el dinero, la fama, la notoriedad, etc.

La auténtica dicha y felicidad, espiritualmente hablando, es el descubrimiento del propósito espiritual que venimos a cumplir. Y en el equilibrio del alma y el cuerpo, mediante las acciones y comportamientos que nos dirigen a ese propósito, encontramos la plenitud que vamos buscando, la dicha a la que aspiramos, la paz interior y de conciencia que sí podemos alcanzar y que se acerca notablemente a un estado de “felicidad provisional” a medida que crecemos y desarrollamos las virtudes imperecederas del alma inmortal, que nos proyectarán hacia estados de dicha superiores e inmarcesibles.

El propósito puede cambiar al descubrir las verdades de la vida: la inmortalidad del alma, la transitoriedad de la vida, la existencia de un Dios de amor y de justicia, la permanencia infinita del amor con nuestros seres queridos incluso más allá de la tumba, etc.. Cuando conseguimos dotar de significado espiritual a nuestra vida, estamos en el rumbo cierto hacia la felicidad, y el propósito nos dota de esa autorrealización psicológica a la que alude Frankl. Entonces alcanzamos esa dicha y serenidad espiritual que nos eleva por encima de nosotros mismos hacia una trascendencia inmortal plena, al haber cumplido con la tarea que nos propusimos antes de encarnar en la Tierra.

Propósito y felicidad por: Redacción

2025, Amor,Paz y Caridad

”La preocupación o desesperación por encontrarle a la vida un sentido valioso es una angustia espiritual, pero en modo alguno representa una enfermedad”.

Victor Frankl. Psiquiatra

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