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PROGRESANDO EN DOS ESTADOS

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Progresando en dos estados

«ENTRE LA VIGILIA Y EL SUEÑO»

“La única objeción a este trabajo en los dos mundos es el grado de adelanto del alma, siendo este la línea que marca el límite y extensión de esa ayuda”

El tema que vamos a tratar es, sin duda, la consecuencia lógica de las leyes de progreso y adelanto que Dios ha colocado para facilitar el adelanto del alma inmortal estando con un cuerpo físico reencarnado en la Tierra.

Ahora bien, es importante dilucidar que para avanzar en el conocimiento de este tema tenemos, como fuente principal de información y de certeza, los testimonios innumerables del plano espiritual que, a través de médiums probados y de garantías, o de las comunicaciones validadas con el otro lado de la vida, nos ofrecen los detalles pertinentes de cómo, cuándo y cuáles son las formas y situaciones en las que el espíritu se vuelve útil a la tarea de ayuda al prójimo también en estado de sueño y en proceso de desdoblamiento.

Esto no es nada nuevo, pues a lo largo de la historia hemos tenido ejemplos, relatos y referencias de la actividad del alma en estado de desprendimiento. Desde Artemidoro de Éfeso pasando por Cicerón, Dante Alighieri y otros muchos. Baste un solo ejemplo de los muchos existentes: el capítulo en su obra la República del gran político, abogado y filósofo Cicerón, cuando relata con todo lujo de detalles “El sueño de Escipión”, donde el espíritu del abuelo de Escipión Emiliano, el mayor general que había tenido Roma, «Escipión El Africano» vencedor de Aníbal, le lleva durante el sueño a contemplar el Universo y le explica todo lo concerniente al espacio, los mundos y las complejidades del alma con precisión y detalle.

Es necesario destacar esto porque, con notable frecuencia, se da por sentado que el espíritu se desprende durante el sueño como algo rutinario y generalizado, y esto no siempre es así, pues depende del estado de equilibrio del alma encarnada y de si está trabajando y armonizada con los objetivos y retos que se propuso antes de encarnar.

El desprendimiento del espíritu durante el sueño no es una regla fija, pues en ocasiones, cuando nuestro estado de vigilia está muy mediatizado con las cosas de la materia, las preocupaciones, las adversidades, los episodios aflictivos, la mente distraída, el descontrol emocional, etc., antes de entrar en los estados de sueño profundo hay una fase donde la actividad mental juega un papel fundamental llamada REM, hasta el punto de que con gran actividad cerebral e incluso soñando, las imágenes de la vigilia toman tanta fuerza que impiden el desprendimiento del espíritu, pues su mente y su preocupación están dominados por esta circunstancia.

Cuando esto se produce, el alma no está lista para desprenderse porque no entra en otras fases del sueño y de ondas cerebrales (Delta) más profundas que son donde verdaderamente se produce la reparación y reconstrucción diaria del cuerpo. Y es en esos estados profundos donde se produce el desprendimiento que permite al espíritu comprometido con su trabajo en la Tierra, seguir trabajando en el espacio colaborando con otros espíritus desencarnados, ayudando a muchos en distintas atenciones de auxilio y caridad.

Muchas veces, personas con facultades mediumnicas son llevadas y guiadas a lugares o centros de auxilio espiritual para tareas de desobsesión o ayuda en las que se precisa de su colaboración como médiums igualmente, pues no debemos olvidar que el agente que permite la interacción de la facultad mediúmnica es el periespíritu, y este acompaña siempre al espíritu, esté encarnado o desencarnado, en el cuerpo físico o desprendido del mismo.

Son muchas las obras que nos hablan de este tipo de trabajos en el otro plano de la vida, donde colaboran al mismo tiempo espíritus desencarnados, mentores y espíritus especialistas junto a encarnados que, en proceso de desdoblamiento y con su permiso previo, suelen seguir trabajando en el otro lado con el mismo tipo de tarea que ya realizan en la Tierra con materia cuando vuelven al estado de vigilia.

“Aquel que se equilibra en la vigilia, mediante el auténtico deseo de ayudar, lo está igualmente en estado de sueño y puede colaborar activamente”

Pero no es necesario tener mediumnidad para realizar estos trabajos en el mundo del espíritu desdoblados en sueño profundo. Cualquier persona animada por el deseo de bien, que procura ayudar a sus semejantes comprometiendo su existencia en la ayuda a los demás, es igualmente propuesta para estas actividades de amor al prójimo que dirigen los mentores espirituales en cualquier parte del mundo espiritual que rodea la Tierra. Son tantos los trabajos y tareas que realiza el mundo espiritual que desconocemos la mayoría, y que no son otra cosa que la manifestación y representación del amor divino para con el hombre.

Otros trabajos similares que podemos desempeñar en el otro lado mediante el estado de sueño y siempre acompañados y protegidos por nuestros guías son, por ejemplo, la asistencia a desencarnados que hemos conocido o admirado, ayudándoles en el desprendimiento, junto a los espíritus especialistas en esas tareas. La visión de seres familiares y amigos tranquiliza y serena a los espíritus en fase de perturbación o tránsito hacia el otro lado.

También podemos desenvolver tareas de asistencia, ayuda y sostenimiento energético, mental y de solicitud de ayuda mediante la oración a los planos superiores en los casos de enfermedades graves, cirugías complicadas y otras tareas de auxilio, acompañamiento espiritual y hacia aquellos que por sus méritos son debidamente amparados, aun estando encarnados y con una vida física en transcurso.

Y son tantas las actuaciones con los suicidas, con los que quedan huérfanos, con los que sufren la violencia en las guerras, en las catástrofes, etc., que toda ayuda es bienvenida. Por ello, aquellos que con un cuerpo físico desarrollan la bondad y están deseosos de ayudar son también convocados durante el sueño a realizar estas tareas en las que son acompañados, a la ida y a la vuelta, cuando el trabajo ha terminado y deben regresar a su envoltorio carnal. No debemos olvidar que la dimensión del tiempo es física, y nada tiene que ver con el tiempo que se experimenta en el mundo del espíritu.

Por muy difíciles que sean las circunstancias, nunca estamos solos, el amparo y el auxilio del amor divino que rige el universo se manifiesta a través de sus enviados, aquellos que han adelantado en el camino del progreso mediante su esfuerzo y que se dedican desde el mundo espiritual a realizar estas tareas.

El progreso del alma se produce así en los dos mundos, el espiritual y el físico, y aquellos encarnados que son capaces de colaborar en estas tareas duplican sus esfuerzos y alcanzan grados y elevaciones de alto tenor, pues su entrega a la caridad y el auxilio a los demás de forma altruista les otorgan notables adelantos para sus almas. No existe ninguna limitación al ejercicio del bien, ni siquiera el plano de vida en el que nos encontremos en cada momento: físico o espiritual.

Si queremos formar parte de este ejército del bien, nada más tenemos que intentar cumplir con el compromiso espiritual que nos ha traído a la Tierra, procurando corregir nuestras malas inclinaciones y desarrollar en nosotros el deseo de actuar en el bien en cualquier circunstancia. Así nos preparamos para colaborar en cualquier tarea a la que decidan convocarnos desde ese mundo superior; algo que ojalá se produzca, pues los primeros y grandes beneficiados en la práctica de esta caridad seremos nosotros mismos.

Progresando en dos estados por redacción: Redacción

2024, Amor, Paz y Caridad

“En lo que respecta a este progreso del alma los dos estados, vigilia y sueño, se confunden en un sólo momento y trabajo”.

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