Inicio Inmortalidad y conciencia NECESIDAD DE UNA PSICOLOGÍA ESPIRITUAL

NECESIDAD DE UNA PSICOLOGÍA ESPIRITUAL

0
91
Necesidad de una psicología espiritual

LA PSICOLOGÍA DEL ALMA

“No existe otra causa para el fracaso humano sino la falta de fe del hombre en su verdadero ser”

Williams James, Psicólogo 

Si consideramos la ciencia de la Psicología como el estudio del comportamiento humano podemos observar su origen, desarrollo y evolución. Todo el mundo sabe que la Psicología se desgajó de la “Madre Filosofía” cuando la primera tomó carta de naturaleza como disciplina científica centrada específicamente en la “psique” del ser, olvidando otros postulados que la Filosofía abarca fuera del universo que afecta al hombre.

Desde sus inicios la psicología ha presentado distintas tendencias, y su desarrollo ha sido debido a grandes investigadores y científicos que de forma notable nos han dado a conocer ese universo psíquico que, antes del siglo XIX, apenas era contemplado como una ciencia. De este excepcional trabajo surgieron las distintas  especialidades de la psicología; tanto es así que, desde la Psicología conductista de Wunt, hoy practicada en su vertiente terapéutica cognitivo-conductual, posteriormente el Psicoanálisis de Freud, la Psicología analítica de Jung, la Psicología humanista de Adler y Maslow, la Psicología Transpersonal de Groff, la  Psicología existencial de Viktor Frankl o la Psicología Positiva de Martin Seligman, son muchas las vertientes, especialidades y terapéuticas de la ciencia psicológica que han puesto el acento en los distintos y variados aspectos de la psique humana.

La gran mayoría de ellas han enfocado sus hipótesis en los variados orígenes del comportamiento humano. Unas inciden en los reflejos y automatismos biológicos condicionados por la psique (conductismo), otras exploran el subconsciente como base de determinados patrones y hábitos de conducta (analítica, humanista, etc.) que condicionan la naturaleza del ser humano, otras inciden en las patologías derivadas de los trastornos mentales que afectan la salud (psicoanálisis, logoterapia, psiquiatría, etc.), y otras colocan su énfasis en la estructura de la psique y la conciencia y su posible trascendencia más allá incluso de la vida física (transpersonal, etc.)

Lo que comenzó siendo una disciplina para comprender la estructura interna del psiquismo humano ha derivado en multitud de enfoques multidisciplinares, todos válidos cuando se realizan y se ejecutan bajo criterios de método científico, de observación y experimentación. De esta manera hemos llegado al siglo XXI donde la comprensión de la naturaleza humana queda incompleta si no somos capaces de estudiar y abordar los problemas de la mente y la conciencia humana como elementos imprescindibles y nucleares de la psique. 

Estos dos aspectos, “mente y conciencia”, son los grandes retos de la ciencia que estudia al ser humano. Y la historia y evolución de la propia ciencia psicológica y de la moderna psiquiatría y neurología deben enfrentarlos de inmediato para no quedar paralizadas en el materialismo derivado del concepto mecanicista que la ciencia ha tenido desde el siglo XIX hasta finales del XX, donde “sólo la materia era causa y agente” de todos los fenómenos conductuales, comportamentales y patológicos del ser humano. 

Desde el camino abierto por Carl Gustav Jung, padre de la psicología analítica y colaborador de Freud en el descubrimiento y evolución del inconsciente, han sido muchos los psiquiatras, psicólogos y últimamente neurólogos los que han colocado el acento en un aspecto fundamental: para comprender la estructura de la psique humana es preciso estudiarla de forma integral, holística y sin prejuicios. Las interpretaciones sesgadas que solamente tienen en cuenta la materia son obsoletas y decadentes, pues la estructura de la mente y la conciencia no tienen una base material, están más allá de la misma, y por eso se hace imprescindible abordar este estudio integral de la psique humana bajo una nueva perspectiva que tome en cuenta los aspectos energéticos, trascendentes y espirituales del ser humano para comprenderlo en su totalidad.

A fecha de hoy, los más importantes y reputados neurólogos, psiquiatras y psicólogos confirman su ignorancia sobre el origen de la conciencia  y de la mente, salvo aquellos que siguen aferrados al materialismo y positivismo del siglo XIX, falacia interesada donde interpretan que ambas características del ser son una exudación del cerebro y que nuestros genes ciegos son capaces de producir por sí mismos por azar. Es decir, de algo material aflora algo espiritual y trascendente, cuestión totalmente imposible e improbable dentro de las leyes de la física.

“El Self es el yo profundo, la totalidad de la psique consciente e inconsciente, el arquetipo primordial, el espíritu, ser inmortal e inteligente, tal como el Espiritismo lo define”

Somos mente y conciencia en la profundidad del alma, y las características de nuestra mente y los niveles de conciencia que de ella se derivan marcan de manera única, individualizada y personal a cada individuo. No existe nadie igual a otro, porque tanto la mente como la conciencia son únicas, y por lo tanto, aunque biológicamente seamos una copia de otro ser humano (por ejemplo, los gemelos univitelinos), ni siquiera así somos iguales. 

Entre la psicología en sus diversas variantes podemos encontrar la “psicología con alma” y la “psicología sin alma”. Hacemos esta precisión porque es importante considerar que los notables investigadores a lo largo de los últimos dos siglos en este campo han tomado partido por una de estas dos tendencias. Tenemos a Jung, Williams James, Stanislav Groff ,Maslow o Viktor Frankl, que abogaban por una dimensión trascendente de la psique. En sus obras y exposiciones hacían hincapié en la importancia de la ética y la moral, así como en la transcendencia inmortal de la conciencia.

Por otro lado Freud, Skinner, Pinker y otros, como algunos neo-ateos seguidores del evolucionismo (no confundir con la teoría de la evolución), no entraban a considerar la trascendencia de la psique en cuanto a que lo importante, como afirmaba Freud para evitar el debate, era comprender las funciones de la misma y no su origen o trascendencia, no obstante y a pesar de ello, el propio Freud afirmó:

“La estructura de la psique se da en tres partes o regiones: consciente, pre-consciente e inconsciente y no son localizables en el sistema nervioso central ni en el cerebro” 

Sin embargo, desde el conocimiento espiritual es imposible desligar la psique del concepto de “alma”; pues precisamente la palabra “psicología” significa el estudio del alma. El espíritu inmortal presenta entre sus atributos principales la conciencia y la mente, los dos elementos que conjuntamente son la base de la psique humana, y por tal motivo, si el espíritu trasciende la vida física y sigue manifestándose y viviendo en otros planos de vida, su conciencia y su mente siguen funcionando perfectamente, pues no son elementos materiales que se desintegran con la muerte del cuerpo sino que perduran después del túmulo.

La conciencia es independiente del cerebro” 

Dr. Eben Alexander, Neurocirujano

Hoy día, en pleno siglo XXI, el concepto “Mentes sin cerebro” perturba a muchos psicólogos evolutivos (partidarios del evolucionismo, una teoría sin base científica que tiene más de fe que de ciencia) que no aceptan la inmortalidad del alma (psique). Sin embargo, la neurología de finales del XX y principios de este siglo ha demostrado que la conciencia y la mente no son “epifenómenos del cerebro”, es decir, derivados de la actividad cerebral, sino que el cerebro es el “receptor” de la actividad mental y de los estados de conciencia.  Y esto significa que la psique, de forma integral, se marcha junto al espíritu del que forma parte cuando llega el momento de la muerte, trascendiendo la misma y acabando así con las tesis materialistas y positivistas que sólo conciben la materia como la única realidad.

Una psicología basada en la inmortalidad del alma, que estudie al individuo en su triple versión (cuerpo, periespíritu y espíritu) de forma holística e integral, estará en condiciones de profundizar en todos los trastornos de comportamiento y las patologías mentales, abordando con precisión la etiología de los problemas y consiguiendo de manera extraordinaria y precisa la solución de los mismos.

Wilder Penfield, padre de la neurocirugía afirmó: “A lo largo de mi carrera he luchado por probar que el cerebro es la explicación para la mente. Sin embargo, y aunque interactúan, son distintos uno del otro. Esperar que el cerebro pueda llevar a cabo lo que hace la mente es algo absurdo. Qué emocionante es, entonces, descubrir que el científico también puede creer de manera legítima en la existencia del espíritu.”  Libro: El Misterio de la Mente

Las versiones actuales de algunas terapias psicológicas tienen un notable éxito, y no solamente mediante la psicoterapia o la medicalización del paciente cuando el problema lo requiere, sino también con el avance de la ciencia psicológica y los estudios realizados al respecto. Sin embargo, todavía hoy sigue siendo el espíritu humano, el alma humana, donde se originan los problemas y las soluciones. Muchas veces esos problemas afloran de manera clara y evidente, y cuando eso sucede es factible poner los medios para solucionarlos. 

No debemos olvidar que nuestra psique es el acervo milenario de nuestras experiencias pretéritas en vidas anteriores y en la existencia actual. Esta memoria inconsciente de la que hablaron Freud y Jung es imposible de borrar de nuestro ser, pues se trata de nuestra idiosincrasia e identidad personal que nos diferencia de todos los seres humanos y nos dota de individualidad y sello personal y único.

El “alma” que somos y que trasciende el fenómeno de la muerte nunca podrá ser comprendida en su totalidad si no se aborda su estudio teniendo en cuenta las leyes espirituales que rigen el proceso evolutivo del ser a través de las eras. Por ello hoy, más que nunca, se hace necesario el estudio e investigación de una “psicología con alma” que profundice no sólo en las causas y orígenes del comportamiento psicológico del ser, siendo éste, como es, fruto del nivel de adelanto y progreso del alma a través de su milenario trayecto a través de las eras.

Mientras no se aborde el enfoque el estudio integral del alma, los problemas de comportamiento, las fobias, los complejos, las ansiedades y depresiones, la conciencia de culpa, las patologías mentales y tantas otras distorsiones y enfermedades de la psique serán únicamente diagnosticadas de manera sesgada y parcial, sin profundizar en las auténticas causas del problema que siempre, repetimos, siempre se encuentran en el interior y la profundidad del alma inmortal.

La necesidad de una psicologia espiritual por: Antonio Lledó Flor

2024, Amor, Paz y Caridad

“Esa psicología ya existe, la propuesta de la filosofía espírita de Allán Kardec y de la psicología derivada de su cosmovisión sobre el hombre y su naturaleza integral ofrece los elementos de estudio, análisis e investigación capaces de esclarecer el tema. Y en ello interviene un agente principal: el estudio del periespíritu como cuerpo electromagnético mensurable e intermediario entre alma y cuerpo.”

Publicidad solidaria gratuita

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies