María Luisa Isabel Escrich García (24-IV-1930 ̶ 11-IX-2025)
VIAJE AL INFINITO

Al andén de la estación
vio cómo llegaba el tren,
suavizando su vaivén
la máquina de carbón.
Y embargada de emoción
y de esperanza también,
dijo adiós desde el andén
de aquella vieja estación
y entró en el postrer vagón
de aquel su último tren.
Jesús, tu hijo
Querida mamá:
Ya cogiste el último tren, el que más tarde o más temprano a todos nos viene a buscar para llevarnos al mundo de las almas libres. Deseo que el trayecto te sea ameno, viendo por la ventanilla paisajes únicos, inéditos, muy distintos y más bellos que los de la Tierra. Cuando venga el revisor a picar tu billete, verás en él un rostro conocido, pues él no será otro que tu guía espiritual, ese que ha estado contigo en tu vida terrenal desde que naciste, y que ahora acude a validar tu boleto.
Antes de que llegues a tu estación de destino, deja una marca en el vagón, en el asiento; una que yo pueda reconocer; quién sabe, a lo mejor, cuando el tren venga a recogerme a mí, podré sentarme en el mismo lugar, junto a la misma ventanilla, para contemplar los mismos paisajes… Bueno, acaso no todos; lo más probable es que yo deba apearme antes, ya que tú habrás llegado más lejos porque tus valores fueron, son, mucho más altos que los míos. Aun así, compraré en la estación de partida un cucurucho de esperanza para poder reunirme contigo y con papá lo antes posible.
Buen viaje, mamá. Al llegar a tu estación término, saluda de mi parte a los parientes que estén esperándote en el andén, a todos aquellos que nos antecedieron en igual periplo. Y en tanto estés realizando tu trabajo, el que tú misma pediste antes de partir, solicita permiso y saca de cuando en cuando un pasaje a la Tierra (de ida y vuelta, claro) para visitarme; y con permiso de Nuestro Señor, suminístrame una pequeña porción de fluido de las estrellas.
Inmemorian por: Jesús Fernández Escrich
Torrevieja – Guardamar, agosto-septiembre de 2025





