Voces del alma resuenan en mi corazón dormido, para que no eche en olvido que el espíritu serenan.
Y se despierta a la vida del espíritu inmortal, para combatir del mal y el dolor la acometida.
Retoma de su pasado la luz de la inspiración que fuera de su ilusión el objetivo anhelado.
Y canta, canta de nuevo la canción espiritual del Amor Universal que dentro del alma llevo.
Enamorado del Bien, del Amor y la Verdad, al son de la Caridad de Dios procura el sostén.
No tiene anhelos mayores ni mayores ambiciones, que conquistar corazones con la luz de sus amores.
Proyectar en sus canciones la luz de la Eternidad, para de la humanidad erradicar las pasiones.
Para avivar de la Fe la llama desvanecida, y esclarecer de la Vida los enigmas y el por qué.
De nuevo en actividad se supedita al deber de servir y responder a la voz de la Verdad.
De propagar del Amor la redentora Doctrina, que hacia Dios nos encamina y libera del dolor.
Desandar quiere el camino del error y del pecado a que vivió encadenado por la fuerza del Destino.
Y se esfuerza cada día en su misión redentora, proyectando sin demora la luz que al Cielo guía.
La vida le ha reportado desengaños y traiciones, amargas desilusiones y un doloroso pasado.
Pero la voz de la "muerte" lo ha despertado a la vida que en el Bien lo consolida Y en el dolor hace fuerte:
La redentora Doctrina del espirita Ideal, que nos separa del mal y hacia Dios nos encamina.
Corazón enamorado por: José Martínez Fernández
Publicado en diciembre nº 109 de Amor, paz y caridad. Año 1991.






