Inicio Desvelando el enigma PRINCIPIO ABSOLUTO Y SIMULTÁNEO

PRINCIPIO ABSOLUTO Y SIMULTÁNEO

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Principio absoluto y simultáneo

“Materia, Energía y Tiempo”

“Si algo podemos creer de la sólida ciencia de la Cosmología es que hubo un suceso que ocurrió  (Big Bang) y puede ser datado en el pasado. Y este fue un acto de creación. En ciencia no podemos añadir nada más sobre la creación de lo que se dice en el Génesis”.

Allan Sandage, Astrónomo, Premio Crafoord (El Nobel de Astronomía)

Admitir un principio absoluto del Universo equivale, ipso facto”, a admitir la existencia de un Dios creador, porque, según la fórmula de Parménides, ex nihilo nihil” (de la nada absoluta, nada puede salir).

Las evidencias científicas del principio del Universo que conocemos, hace ahora 13.700 millones de años, supuso toda una revolución en la cosmovisión científica de las últimas décadas del siglo XX y en la actualidad. Pero, si bien la astronomía, cosmología, física y biología vieron afectadas sus bases y principios acerca del origen del cosmos y de la vida, la revolución importante de la confirmación del Big-Bang (gran explosión que da origen al universo conocido) por los premios Nobel Wilson y Penzias en el año 1968 con el descubrimiento de la radiación de fondo cósmico, fue la evidencia científica definitiva que además se operó en el mundo de las ideas: concretamente en la filosofía.

Esta nueva concepción de la aparición de la vida y del universo es la revolución más grande experimentada en el debate de la existencia de una causa primera que origina todo lo que existe. Porque como hemos visto en la vieja fórmula del griego Parménides, de la nada absoluta, nada puede salir.

El viejo concepto aristotélico de un “universo eterno, que siempre ha existido” y que se mantuvo en la base de la filosofía y de la ciencia durante más de 2.400 años, se diluía como un azucarillo, pasando a contemplar un nuevo enfoque, una nueva cosmovisión basada en un principio absoluto y simultáneo que confirmaron una a una las grandes disciplinas de la ciencia mediante la convergencia de varios descubrimientos. Veamos.

“No hay ninguna duda de que existe un paralelismo entre el Big Bang y la noción cristiana de una creación desde la nada”.

George Smoot, Astrofísico – Premio Nobel de Física en 2006

En cosmología, la aparición del concepto de Big-Bang que tanta resistencia de aceptación tuvo por parte de multitud de científicos durante décadas, es hoy una realidad incuestionable confirmada por la física, las matemáticas y las evidencias probatorias.

Pero no queda ahí la cosa, pues esto implica de manera irrevocable la expansión del universo desde sus inicios y a lo largo de la historia. Y lo que la expansión acelerada del universo supone a nivel científico es el hecho de el cosmos no pudo ser nunca infinito en el pasado, como bien demostraron Vilenkin y Guth en el año 2003, por ello fueron galardonados con el Nobel de Física.

No obstante, una de las grandes evidencias científicas del principio absoluto del Universo viene de la termodinámica, donde se afirma, a partir de la segunda ley de esta disciplina que aborda la entropía, que el universo se dirige hacia su muerte térmica, y si esta no se ha producido todavía es porque el tiempo, en el pasado, no es infinito.

“Nada, fuera de Dios, puede ser infinito

Tomás de Aquino, Libro: Summa Teológica

El concepto “infinito” en relación con la materia ha sido tratado a lo largo de la historia por científicos, filósofos o teólogos, como en la frase de arriba de Santo Tomás de Aquino, en la que alude a la naturaleza diferenciada de Dios respecto a todo lo demás. Pero es que el célebre matemático Georg Cantor afirma: ”…el infinito no existe por ningún lado en la realidad. Es sólo un concepto matemático, sin una base legítima para un pensamiento racional”. Y a este respecto, en física, los investigadores, cuando tienen que abordar el problema del infinito de las constantes materiales universales, explican:

“Probablemente tampoco hay un tiempo infinito en el pasado: el modelo estándar del Big-Bang, basado en la teoría de la relatividad, sugiere que el tiempo, el espacio y la materia tuvieron un inicio simultáneo”

Esto confirma que cuando acontece la gran explosión (Big-Bang) comienza entonces a existir la materia, el espacio y el tiempo, además de la energía que los proyecta. Tienen todos ellos un “principio simultáneo”, y en un inicio conjunto.

Pero no sólo eso; acompañando este principio simultáneo se pueden ir descubriendo la aparición de las constantes universales de las leyes físicas, que son perfectamente verificables en los principios matemáticos que las constituyen.  ¿Cuáles son esos principios matemáticos?: El Universo, su génesis y funcionamiento, se basan en una veintena de valores numéricos determinados desde el primer instante de su aparición e invariables en el tiempo y el espacio.

Estos valores verifican las constantes universales de las leyes físicas como la ley de la gravedad, el electromagnetismo, la velocidad de la luz, la fuerza nuclear fuerte y débil, la velocidad de expansión del universo, etc. Las preguntas son: ¿de dónde salen estos números? ¿para qué sirven? ¿Cómo sería el universo si estos valores hubieran sido un poco diferentes?                                                                                                                                                                                          

¿Es el azar el que origina la precisión, orden y equilibrio de las leyes de la física? ¿Y su representación matemática también es fruto del azar o la casualidad? ¿Y la precisión con que se ajustan para la aparición de las galaxias, constelaciones y planetas, también es fruto de la casualidad? ¿Y la aparición de la vida y de la evolución; es fruto de casuales interacciones de estas leyes, al azar?

Hoy en día todo apunta a la misma respuesta: un acto de creación con sumo orden, perfección y precisión absoluta, que desde el principio se muestra invariable e inmutable como las leyes y constantes universales que de él se derivan, y que nunca puede ser fruto del azar sino de una Mente Perfecta y Eterna, que no alcanzamos todavía a comprender. 

Nada de lo que acabamos de preguntarnos puede tener una respuesta lógica, coherente y racionalmente aceptable si no tenemos en cuenta que todo lo que comienza es contingente de su origen. Y si antes de ese origen nada existía (como prueban todos estos avances de la ciencia) es indudable que existe “un principio absoluto”, una “causa primera” que NO ES CONTINGENTE y que SÍ ES INFINITA, a la que podemos denominar DIOS.

Esta causa primera, al estar fuera del tiempo, del espacio y de la materia (pues todos son creados por ÉL simultáneamente), es un ser INMATERIAL, ATEMPORAL Y NO ESPACIAL (que no podemos circunscribir ni definir), y como afirma Tomás de Aquino: INFINITO.

Principio absoluto y simultáneo por: Antonio Lledó Flor

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“Pienso que  sólo un idiota puede ser ateo. Debemos admitir que existe una potencia o fuerza incomprensible dotada de clarividencia y saber ilimitados, que hizo nacer el Universo en el origen”.

Christian Afinsen. Profesor Harvard, Nobel de Química en 1972

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