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INFORMACIÓN Y MENTE

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Información y mente

“Si un gran número de copias de todas las letras del alfabeto, se colocan en un recipiente, se agitan y se arrojan al suelo, ¿será posible que produzcan los Anales de Ennio (obra literaria)? ¡Dudo que el azar consiguiera producir siquiera un verso!

Cicerón, Filósofo y Político Romano, s. I. a.C.

Como podemos comprobar por la frase de Cicerón, desde muy antiguo, la hipótesis del puro azar como principio de todo lo que existe ha sido cuestionada por sabios, científicos y pensadores, pues en todas las épocas de la historia hubo quienes negaban la intervención de una causa primera en el origen de todo lo que existe.

Antes que él, filósofos como Leucipo, Demócrito o Epicuro son los máximos exponentes del ateísmo primigenio en la filosofía griega. Curiosamente son la excepción, pues los grandes filósofos griegos son en su inmensa mayoría defensores de una causa primera, a la que llamamos Dios, como fuente y origen de la naturaleza y el alma.

En el área de las ciencias y los cálculos de probabilidades cada vez es más evidente que en la mayoría de los sistemas que podemos observar en la realidad todos dependen de alguna causa que los origina. Es decir, cualquier cosa que existe es contingente o dependiente. E incluso la materia y la energía tienen su origen en el Big Bang, como ya explicamos en capítulos anteriores.

Cuanto más se adentran los científicos en el estudio de la materia, una evidencia incuestionable se presenta ante ellos, al constatar que no se trata solamente de materia, sino de materia llena de información. Pero la gran pregunta que se nos presenta en este sentido es: ¿cuál es el origen de la información? ¿El azar ciego, la casualidad, la necesidad?

“El concepto de la información como magnitud fundamental tiene hondas implicaciones para la interpretación del universo, reforzando la evidencia del diseño.”

John C. Lennox, Matemático

Sin embargo, la inteligencia y la información deben proceder de algún sitio, pues forman parte de la realidad. Algo o alguien las ha creado y por lo tanto son de una categoría invisible y totalmente diferente a la materia y la energía. Así pues, la verificación de que materia y energía son incapaces por sí mismas, sin un aporte adicional de datos, para generar las estructuras ricas en información necesarias para la vida, nos lleva a la conclusión de que el materialismo es falso.

A estas alturas de nivel tecnológico y científico nadie duda de que toda información procede de una mente que la elabora, la piensa o la sistematiza. Si el ser humano posee una mente que le ayuda en la construcción subjetiva de la realidad que lo envuelve, como afirman los neurólogos, es indudable que la mente humana debe proceder de una Mente Superior de la cual ha surgido.

“La información es la marca de la Mente”

Desde el punto de vista espiritual es evidente que Dios, como causa primera e inteligencia suprema, es también la Mente superior que dirige, construye y da origen a toda la realidad física y espiritual que podemos vislumbrar. E indudablemente las capacidades de nuestra mente humana son apenas un pálido reflejo de las de la Mente Divina.

Es de ella, de esa inteligencia o mente superior de donde surge la información, el orden, el equilibrio de las leyes físicas y la justicia de las leyes morales que marcan por un lado la comprensión del universo que nos acoge y por otro las relaciones de nuestro ser con ese ser superior al que llamamos Dios.

“Somos exquisitamente complejos a escala molecular. Lo que verdaderamente me sorprende es la arquitectura de la vida. El sistema es como si hubiera sido diseñado. Percibo ahí una enorme inteligencia”.

Gene Myers, científico que mapeó el genoma humano

Entre los ejemplos más evidentes de la importancia de la información y del origen de un diseñador excepcional tenemos el ADN celular. Así, cada célula del cuerpo físico (alrededor de 10 billones) posee una base de datos mayor que la Enciclopedia Británica. Sabemos que el ADN contiene una información precisa escrita en un alfabeto de cuatro letras, y que un gen es una larga cadena que codifica la información de una proteina; siendo un genoma el conjunto completo de genes de un individuo. Este genoma contiene en cada persona más de 3.000 millones de letras. Una información abrumadora cuyas combinaciones son impensables y que mediante una enorme complejidad específica dan origen a los procesos de los seres vivos a escala celular.

La complejidad y la información de la célula es una de las evidencias más notables de que el azar o la formación espontánea de la vida es improbable.

Profundizando en el tema y estableciendo alguna analogía que nos ayude a entender mejor este concepto, diremos que la célula parece tener en común algunas cosas con los ordenadores, con la única salvedad de que la capacidad de procesar la información de la célula supera con mucho cualquier cosa que los ordenadores puedan hacer en la actualidad.

Y al igual que un ordenador no puede funcionar sin software, la célula no puede funcionar sin la información codificada en su ADN, y este último se convierte en un código de información inútil sin disponer del interprete o la clave que la célula representa. En este sentido, observamos que tanto el azar como las necesidades de los sistemas (celular en este caso) pueden transmitir la información compleja, lo único que no pueden hacer es generarla.

Y esto nos lleva a la inapelable conclusión de que la existencia de información específica y compleja indica una fuente inteligente de esa información. Y puesto que la información genética es de esa clase, requiere una fuente inteligente que presenta todos los indicios de haber sido diseñada. ¿De dónde procede esta fuente de inteligencia?

“El ADN implica la necesidad de un diseñador inteligente porque posee unas características (contenido informático) idénticas a textos humanos o lenguajes informáticos inteligentemente diseñados.”

Stephen Meyer , Filósofo de la Ciencia

Si la evidencia del diseño en el funcionamiento celular resulta tan abrumadora, y si ni el azar ni la necesidad pueden generar la información específica y compleja que se da en la biología, puesto que el único origen conocido de la información son los agentes inteligentes, podemos legítimamente preguntarnos: ¿quien es este diseñador inteligente?:   

“Todo apunta a una Inteligencia Suprema, una Causa Primera, que posee los atributos inconcebibles para el Ser Humano capaces de crear, por un acto de su voluntad, todo el Universo Físico y Espiritual del que formamos parte”.  

Información y mente por: Antonio Lledó Flor

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