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EXPERIENCIAS CERCANAS A LA MUERTE

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Experiencias cercanas a la muerte

“Enfoque científico-espiritual”

“Las ECM aportan pruebas de que la conciencia no depende por completo del cerebro y de que puede continuar más allá de este órgano y del cuerpo en general”. 

Dr. Steve Taylor, Libro: Por una ciencia espiritual

El concepto “mente sin cerebro” se está imponiendo en la neurología e investigaciones de vanguardia sobre la conciencia. Esto viene a confirmar con precisión y claridad la independencia de la mente del cerebro, y por tanto la realidad espiritual de las ECM (Experiencias Cercanas a la Muerte). Pero ¿qué son estas experiencias? ¿Cómo son explicadas por la ciencia y la espiritualidad? Veamos.

Generalmente una ECM se produce cuando, durante un breve periodo de tiempo, una persona parece estar “muerta” desde el punto de vista clínico, es decir, cuando su corazón deja de latir, su cerebro no muestra signos de actividad y sus constantes vitales indican muerte, y sin embargo la persona relata una continuación de la conciencia después de salir de este trance.

Esta situación presenta en una gran mayoría de las personas que la experimentan una serie de hitos similares; en primer lugar sienten una sensación de separación del cuerpo, después un viaje a través de un túnel oscuro al final del cual encuentran un lugar de luz; al mismo tiempo experimentan una sensación de serenidad, calma, bienestar y plenitud, y como consecuencia, muchos se resisten a volver a su cuerpo. 

La mayoría se encuentra con espíritus de familiares difuntos o con seres de luz. La persona siente que sus sentidos se agudizan y que se encuentra fuera del tiempo. Tanto es así que, aunque esté inconsciente apenas segundos, puede vivir experiencias que parecen durar horas. Además tiene una percepción o sensación de unidad y conexión con el todo, compartiendo identidad con el mundo en general y formando parte de una red de seres interconectados.

La mayoría de los investigadores de las ECM no son parapsicólogos sino médicos que se convencieron de la realidad del fenómeno basándose en los relatos de sus pacientes. Personajes como Bruce Greyson (médico-psiquiatra), Pin Van Lommel (cardiólogo), Peter Fenwick (neuro-psicólogo) y otros tantos especialistas que han estudiado este tema durante décadas han confirmado que se trata de experiencias espirituales que nada tienen que ver con el organismo material sino con la trascendencia de la conciencia después de la muerte. En este sentido no es baladí, que la gran mayoría de las personas que tienen esta experiencia pierden el miedo a la muerte convenciéndose por completo de la realidad de la vida después de la muerte.

Así pues, se constata lo que la ciencia materialista no puede explicar: después de 15 segundos del cese del latido cardiaco, el cerebro se detiene; ¿cómo es posible que esa persona continúe consciente? Y ¿cómo explicar que aquellos que se encuentran en estado de coma, sin actividad cerebral, puedan tener experiencias conscientes y complejas en ese estado? Esto sugiere lo que afirmábamos al principio de este artículo, que la conciencia y la mente son independientes del cerebro, y por tanto derrumba la falacia materialista de que la materia es primaria y da origen a la mente.

Es normal y habitual que los pacientes que tienen una ECM proporcionen detalles exactos y precisos de lo que presenciaron y sintieron mientras estaban inconscientes, a esto se le denomina como percepciones verídicas, y constituyen la prueba más convincente de que las ECM no son alucinaciones generadas por el cerebro.

Se ha intentado ofrecer explicaciones e hipótesis para explicar el fenómeno, pero ninguna de ellas es convincente ni definitiva, todas tienen sus fallas. Entre ellas destacamos únicamente dos, la que menciona que las ECM son la consecuencia de la liberación por el cerebro de una sustancia alucinógena llamada DMT (dimetriltriptamina); sin embargo, no hay pruebas de que el cerebro libere esa sustancia cuando se está cerca de la muerte y los estudios han demostrado que sólo una pequeña proporción de experiencias con DMT tiene algún tipo de semejanza con las ECM.

Otra explicación es psicológica, afirmando que esta experiencia se debe a la despersonalización. No obstante, las semejanzas entre ECM y despersonalización son casi inexistentes y muy limitadas. Las ECM presentan una fuerte sensación de claridad y bienestar, totalmente distintas de la confusión e irrealidad que presenta el estado psicológico de la despersonalización. Sea como fuere, los propios académicos que estudian el tema desde una perspectiva materialista afirman:

“Es justo decir que ninguna teoría neurofisiológica ni psicológica actual de las ECM es satisfactoria”

Harvey Irwin y Caroline Watt

Como hemos afirmado más arriba, la forma más lógica y coherente de explicar las ECM es definirlas como experiencias espirituales de nuestra alma inmortal o conciencia, no pueden justificarse recurriendo a la actividad cerebral. Y cuando enfocamos la perspectiva espiritual es sencillo. Nuestra conciencia es individual y transciende el fenómeno de la muerte, por lo tanto continúa su actividad cuando el cerebro deja de funcionar. Esta es la prueba incuestionable de la independencia fundamental de la mente y el cerebro.

“La conciencia plena está presente en todas partes, en una dimensión no ligada al tiempo ni al espacio, donde pasado, presente y futuro existen y son accesibles” 

Dr. Pin Van Lommel (cardiólogo y especialista en ECM)

Así mismo el profesor Steve Taylor en su libro “Por una ciencia espiritual”, afirma:

“Las ECM apoyan la idea de que la identidad personal permanece intacta y prosigue indefinidamente después de la muerte”

Tanto es así que algunas personas que han experimentado ECM, y hoy se cuentan por miles y miles, han tenido encuentros con los espíritus de sus familiares, padres, abuelos, bisabuelos, etc., recibiendo informaciones concretas y precisas en ese estado de consciencia que representa una ECM. Y en estos encuentros, estos familiares han proporcionado informaciones que la persona desconocía y que fueron verificadas mucho más tarde. E incluso se han dado casos de personas  que en estas experiencias se han encontrado con familiares de cuya muerte no estaban informados.

Además de ello, existen otras tres verificaciones con las que vamos a terminar este interesante tema. Las tres confirman la supervivencia post-mortem del alma humana que sin duda ya conocemos con exactitud y precisión a través de la filosofía de Allán Kardec, pero es conveniente resaltar al tratarse de investigaciones de la ciencia, los médicos, neurólogos, psiquiatras que estudian este tema de las ECM:

  1. Las pruebas que ofrece la mediumnidad, donde podemos confirmar las informaciones de aquellos que tienen la ECM con los espíritus
  2. Las visiones o encuentros con los difuntos de los que tienen la ECM
  3. Los casos de reencarnación que pueden probarse por las informaciones recibidas durante la experiencia de  ECM

Sea como fuere, las ECM son una prueba más, no sólo de la individualidad y transcendencia del alma (conciencia) después de la muerte y al margen de la materia, sino que la mayoría de las personas que lo experimentan cambian su modo de vida radicalmente al comprender que somos inmortales y seguimos viviendo después de la tumba. Las ECM son para aquellos que las tienen una experiencia de despertar espiritual.

“Tener una ECM hace que las personas lleguen a vivir más plenamente el momento presente, en vez de dedicarse a revivir el pasado o fantasear con el futuro…, y a causa de ello, intentan aprovechar al máximo cada uno de sus días” 

Dr. Bruce Greyson, Libro: “Después de la Muerte”

Experiencias cercanas a la muerte por: Redacción

2024, Amor, Paz y Caridad

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