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CONCIENCIA, SALUD Y TRASTORNOS

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Conciencia, salud y trastornos

“La persona es libre para elegir estar saludable o enferma, compete a su conciencia actuar en libertad eligiendo la opción de ser feliz”

Todo depende de la elección que realizamos con nuestra manera de pensar y actuar, y el cambio de estar sano a enfermo precisa no sólo de “querer sino de hacer”, o lo que es lo mismo, esforzarse por adquirir conciencia del deber para con uno mismo.

Los trastornos y conflictos internos que nos afligen y son las causas principales de la enfermedad, tienen varios orígenes. Una de las fuentes más importantes de la enfermedad son los hábitos viciosos que tenemos y que nos llevan a aceptar como naturales estados negativos y alterados de comportamiento que dan lugar a las enfermedades. Así asumimos e interiorizamos cosas como la envidia, la rabia, la queja, la ansiedad, cayendo en depresiones graves que abren la puerta a multitud de patologías.

Nuestra tendencia natural de justificar los pensamientos perturbadores y las acciones negativas que realizamos, nos impiden proponernos un cambio de actitud que sería muy beneficioso para alcanzar el equilibrio mente-cuerpo; sin embargo, al resistirnos a un cambio o renovación de hábitos y formas de pensar, nos predisponemos con mayor frecuencia al desequilibrio y la desarmonía psíquica y energética.

Conocemos ya suficientemente la importancia de las emociones y pensamientos perturbadores en el desequilibrio electromagnético de nuestro periespíritu (ese cuerpo intermedio entre el alma y el físico), y por ello sabemos que es el receptor de las poderosas fuerzas psíquicas y la naturaleza positiva o negativa de los sentimientos y los pensamientos, capaces de modificar la estructura energética que sustenta las células corporales, y con ello alterar el equilibrio homeostático de los diferentes sistemas que conceden la salud (inmunológico, nervioso, digestivo, respiratorio, etc.).

A pesar de conocer muchos de estos patrones de conducta y comportamiento, pensamientos y emociones desordenadas, raras veces nos proponemos cambiar nuestra forma de pensar y actuar; quizás porque desconocemos que todo esto se puede modificar, y que la frase “soy así y no puedo cambiar” es la gran excusa y justificación que usamos para evitar esforzarnos, triunfando con el control sobre nosotros mismos, lo que nos llevaría a sustituir los hábitos mentales-emocionales perniciosos y equivocados por otros saludables que nos ofrecerán de inmediato el equilibrio y la armonía que necesitamos, alejando las enfermedades de nuestro ámbito.

“No existen las enfermedades, existen enfermos”

Hipócrates – Padre de la Medicina

La frase de Hipócrates es relevante hoy y hace dos mil quinientos años cuando la pronunció. Efectivamente, el estado natural del ser humano es el equilibrio y la salud; todo aquello que distorsiona esta realidad viene a consecuencia de nuestros actos y responsabilidad personal, unas veces ejercida en esta vida y otras heredada de vidas anteriores, tanto en el aspecto biológico-psicológico como el espiritual.

La pregunta sería: ¿cómo iniciar este cambio que nos permita el equilibrio en nuestra conciencia y nos lleve a la salud y la armonía física y mental? Sabemos por el psicoanálisis y las ciencias del comportamiento que en el inconsciente se guardan todas las experiencias evolutivas y adquisiciones psicológicas que constituyen “el grueso de nuestra conciencia personal”. Entre ellas destacan los conflictos negativos procedentes de situaciones que no asimilamos, de las ambiciones insatisfechas, de las manifestaciones íntimas reprimidas y los deseos frustrados.

Estas expresiones de nuestra propia vivencia personal condicionan nuestros patrones y hábitos de conducta de forma automática, pues así es como funciona el inconsciente: por repetición se refuerza el hábito. Y sin embargo, y a pesar de ello, todo patrón o hábito puede ser sustituido por otro de naturaleza contraria si usamos la razón para apartar las incertidumbres y las dudas que nos llevan a los trastornos emocionales. Es la lucha entre el instinto (que brota del inconsciente) y el discernimiento de lo correcto que podemos y debemos hacer para ser más felices y saludables con una conciencia tranquila.

Entre las acciones que deberemos llevar a cabo para producir ese cambio interno que nos ayude a corregir la desarmonía y las consecuencias de la misma en forma de enfermedades podemos mencionar las siguientes: lo primero de todo es abandonar los pensamientos negativos repetitivos que originaron en tu mente clichés mentales negativos que condicionaron tu voluntad, aceptando los comportamientos enfermizos.

Esto puede hacerse con un pequeño esfuerzo adoptando nuevas maneras de pensar mediante pensamientos basados en el orden, en el bienestar general, en el convencimiento pleno de que tenemos los recursos para ampliar nuestras posibilidades de cambio. Todo esto comenzará por crear nuevos clichés mentales que sustituirán a los antiguos y crearán los automatismos y reflejos que te llevarán a la armonía y la salud.

Un segundo punto importante es concienciarse de tus posibilidades de autocontrol. Es decir, si asumes el control de ti mismo para que tu emoción dirija su sensación, y no al revés, que es cuando nos dejamos llevar por la sensorialidad y el instinto. En cuanto comienzas a trabajar lo anterior, tu mente comienza a construir produciendo hábitos que se arraigan y sustituyen a los patrones enfermizos e inarmónicos anteriores.

Mientras esto sucede, tu cerebro habilita nuevas rutas neurales por tu nueva forma de pensar, y esto no sólo afecta a tu sistema nervioso sino también a tu bioquímica cerebral, pues demostrado está que, ante pensamientos y emociones nobles y elevadas, el cerebro sana y los efectos de la bioquímica cerebral se segregan mediante hormonas equilibradoras y de alegría como la dopamina, la oxitocina y endorfinas varias que generan en el torrente sanguíneo la salud anhelada y el equilibrio celular que permite estados psicológicos gratificantes y biológicos armoniosos, regenerando las células y sanándolas en profundidad.

Al final llega el triunfo cuando no escatimamos esfuerzos en la adquisición de la salud si somos capaces de perseverar en el trabajo y el sacrificio de cambiar interiormente. Este esfuerzo nos llevará a disfrutar no sólo de la salud sino de la paz interior y una conciencia tranquila. En nosotros está el alcanzarlo.

Conciencia, salud y trastornos por: Antonio Lledó Flor

2024, Amor, Paz y Caridad

“La conciencia extiende los horizontes del pensamiento y proporciona la salud real, que se expresa como equilibrio ante todo«

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