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ALGUNAS OPINIONES AUTORIZADAS

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Algunas opiniones autorizadas sobre Dios y la inmortalidad
En el centro de esta imagen aparecen Einstein y Tesla, aludidos en este artículo.

SOBRE DIOS Y LA INMORTALIDAD

“La opinión de que la ciencia y la espiritualidad son incompatibles o contrarias es una de las grandes falacias del pensamiento materialista”

Solemos estar al corriente de las opiniones sobre la inmortalidad que sostienen las religiones o las filosofías espiritualistas tradicionales o más actuales. Sin embargo, la influencia del pensamiento positivista y materialista desde el siglo XIX hasta hoy, ha permeado la falacia y gran mentira de que la ciencia es incompatible con la espiritualidad.

Sabemos que la ciencia estudia los fenómenos de la naturaleza que se pueden medir y repetir, por eso, los fenómenos espirituales no pueden someterse a estos criterios de estudio y análisis ya que la mayoría de ellos son de índole subjetivo y experiencia personal que no siempre se repiten a voluntad del interesado en un laboratorio.

Sin embargo, esto no excluye que aquellos grandes científicos de la historia que han usado el método científico de forma rigurosa, hayan tenido muchos de ellos la convicción y certeza de la inmortalidad del alma y su supervivencia después de la muerte. Este dato es ignorado por multitud de personas, por ello se nos antoja relevante mencionar algunos ejemplos que son significativos e importantes a la hora de comprender la importancia de la auténtica opinión de esas grandes mentes sobre esta búsqueda de la verdad que debería ser, en definitiva, el auténtico sentido del “espíritu científico”, sin credulidades absurdas basadas en ilusiones o falsas proposiciones, ni tampoco escepticismos negacionistas de mentes cerradas que consideran que todo está ya inventado y que nada más hemos de conseguir averiguar.

“Hay dos maneras de equivocarse: creer en cosas que son falsas y no creer en cosas que son ciertas”

Desde que el método científico tomó carta de naturaleza en los investigadores, la búsqueda de la prueba sobre la inmortalidad del alma ha sido una constante en numerosos genios y mentes privilegiadas de la historia.

Desde Newton a Pascal, o de Giordano Bruno a Copérnico y Galileo, todos los cambios de paradigma en el mundo de la ciencia han contado con que los hombres más brillantes de la ciencia han tenido siempre presente el gran enigma de la inmortalidad. Tanto es así que en el pasado siglo XX, desde Nicola Tesla, pasando por Thomas Edison hasta llegar a Einstein, tuvieron gran preocupación por esta cuestión, teniendo la certeza interior al final de sus vidas de que la vida después de la vida es una realidad incuestionable.

Tesla vislumbró la posibilidad en base a sus relaciones con el científico inglés Sir Williams Crooks, con el que debatía frecuentemente acerca del tema, ya que Crooks fue uno de los grandes investigadores del fenómeno mediúmnico de las materializaciones, cosa que comprobó de primera mano con las manifestaciones del espíritu de Katie King repetidas veces. Todavía hoy se guarda un mechón del cabello cortado por Crooks al materializado espíritu en la Sociedad de Investigaciones Psíquicas de Londres. 

Pero además, Nicola Tesla tuvo la completa certeza de la inmortalidad con la experiencia espiritual que tuvo en el momento de la muerte de su propia madre. En la madrugada de su muerte tuvo un sueño donde se aparecía su madre junto a otros espíritus en su habitación, seguido de una música excelsa que se diluyó en unos instantes. En ese momento tuvo la constatación de que su madre moribunda fallecía en esos instantes en su domicilio. Este hecho puedo comprobrarlo posteriormente.

El propio Edison dejó constancia de su interés y preocupación por constatar la inmortalidad del alma cuando dedicó más de 30 años de su vida a proyectar e inventar un aparato que le permitiera comunicarse con el más allá.

 Albert Einstein, que decía no creer en el Dios de la religión, se mostró completamente de acuerdo en afirmar que Dios existe y que la inteligencia que el universo manifiesta, sus perfectas reglas matemáticas y la precisión absoluta de las constantes de la física en la formación y sustentación del universo sólo podían deberse a una inteligencia superior que no podemos comprender, pero de la cual procede nuestra propia naturaleza e inteligencia personal. El afirmó “Creo en el Dios de Spinoza”. Un Dios que crea la realidad y la naturaleza en la que vivimos y nos movemos y de la cual el alma humana es su creación más extraordinaria, al permitirnos comprender algo tan complejo como la realidad y la vida universal.

Afirmaba sin ambages: “Lo realmente extraordinario es que lo incomprensible en el Universo sea realmente comprensible”.

“Invocado o no invocado, Dios está presente”

En el área de las ciencias del comportamiento, el padre de la psicología analítica, Carl Gustav Jung, tenía en la puerta de su consulta en Zurich una placa que decía: “Invocado o no invocado, Dios está presente”. A diferencia de Freud, Jung afirmaba sin ambages la realidad del alma humana, pues no sólo la estudió y diseccionó sus contenidos para resolver las patologías derivadas de su distorsión, sino que, de forma personal y particular, tuvo las evidencias personales de la inmortalidad del espíritu de su esposa tiempo después de la muerte de esta. Además de otras experiencias de sueños proféticos que le confirmaron esta realidad.

Actualmente, desde la Cosmología, pasando por la Astrofísica, la Biología Molecular, las Matemáticas, la Mecánica Cuántica y otras muchas disciplinas científicas, comienzan a vislumbrar que la realidad de la naturaleza y del Universo procede de la mente. El fisicalismo, que defiende que lo único existente es la materia y nada más hay en el Cosmos, es ya una teoría con fecha de caducidad.

 Los propios científicos materialistas ya se han percatado de que no hay argumentos sostenibles que impidan conciliar un universo interconectado formado por campos cuánticos que procesan información, y que entrelazan las mentes y acciones de todos los agentes que en ellos actúan. Y dentro de ello, el pensamiento y las acciones de las personas se integran aportando su acción y experiencia vital y recibiendo, al mismo tiempo, la influencia de las dimensiones y mentes con las cuales se entrelazan por frecuencia y sintonía vibratoria.

“Si quieres conocer los secretos del Universo, piensa en términos de energía, frecuencia y vibración”.

Nicola Tesla

La materia ha dejado de ser la única explicación para la realidad, siendo así que los términos de “Mente Primordial”, “Conciencia Infinita”, “Mentes que proceden de otra Mente Superior”, «Supraconciencia», etc., se abren paso a marchas forzadas en los distintos campos y disciplinas de la ciencia, siendo adoptados por aquellos grandes buscadores de la verdad que, con auténtico espíritu científico, no niegan ni aceptan las evidencias hasta tanto son concluyentes.

Así actuaron la mayoría de los personajes mencionados arriba y por ello fueron considerados los grandes revolucionarios de las ciencias y del avance y el progreso de la humanidad.

Algunas opiniones autorizadas sobre Dios y la inmortalidad por: Antonio Lledó

2024, Amor, Paz y Caridad

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