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PROPIEDADES DEL PERIESPÍRITU

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Propiedades del periespíritu

“El conocimiento del periespíritu tiene una gran importancia para la explicación de los fenómenos sonambúlicos, la clarividencia, la telepatía, la transmisión de pensamiento, las personalidades múltiples, los casos de bicorporeidad y las apariciones tangibles”.

Gabriel Delanne, libro: El Alma es Inmortal

Como afirma el eminente investigador Delanne, conocer en profundidad las propiedades del periespíritu nos permite ofrecer las respuestas lógicas, coherentes y avaladas por la evidencia científica de los fenómenos psi, anímicos y mediúmnicos, que suelen presentarse como paranormales y que nada de eso son, pues todos ellos obedecen a las leyes que rigen el funcionamiento del periespíritu y el uso de la fuerza vital que lo caracteriza.

Veamos pues a continuación algunas de sus propiedades que la observación y la experiencia nos ha permitido comprobar. En primer lugar, no debemos obviar que la envoltura fluídica del alma (periespíritu) es de carácter semi-material, puesto que, como se confirma en el laboratorio, esta puede verse (cámara Kirlian), tocar y fotografiar (materializaciones y ectoplasmas) e incluso pesar (diferencia de peso en el momento del óbito).

No obstante, es una materia diferente a la que estamos acostumbrados, por ello se propone el término “semi-material”. Esta naturaleza del fluido periespiritual permite la simbiosis molecular con otros periespíritus de los encarnados que dan lugar a los fenómenos mediúmnicos y anímicos, sin los cuales sería imposible que estos se produjeran.

Lo vemos con claridad en las manifestaciones ectoplásmicas, en las apariciones, en los movimientos, materialización, traslación y desaparición de objetos, en la psicoquinesia (modificación y movimiento de objetos por la mente) y en todos los fenómenos mediúmnicos donde el espíritu, sin materia, necesita usar el periespíritu del médium para conectar sus energías y pensamientos.

El periespíritu no es visible para nosotros a simple vista, cuando se desdobla del cuerpo físico no existe obstáculo que lo detenga. Está formado de una sustancia invisible e imponderable y de una sutilidad que nada le es impenetrable. Todas estas características confirman que estamos ante un tipo de materia que la física no conoce.

La materia fluídica de la que está formado no determina, en el momento de la muerte, la disolución de este cuerpo espiritual como sí acontece con el cuerpo físico. Al estar formado por la materia primordial del universo (F.C.U) del que hemos hablado en capítulos anteriores, no puede descomponerse en elementos más simples, y así como el alma está revestida por el periespíritu antes del nacimiento, estará igualmente acompañada por él en el momento de la muerte. No debemos olvidar que se trata de una envoltura energética de un “foco de inteligencia” llamado alma.

Detallemos ahora un breve y sintético resumen de sus propiedades más notables:

1º.- Semi-material: Constituído de materia sutil que permite la interconexión con otros periespíritus encarnados o desencarnados.

2º.- Invisible: A simple vista es invisible, pero transitoriamente puede hacerse visible, como en las materializaciones. O ser visualizado por cámaras de alta frecuencia como la cámara Kirlian.

3º.- Expansible: Puede proyectarse fuera de los límites del propio cuerpo, como atestiguan los desdoblamientos, las bilocaciones y las materializaciones a distancia.

4º.- Hipersensible: Puede ser impresionado y modificado por energía mental o acción magnética, como comprobamos por la hipnología, el magnetismo o la bioenergía que actúan a través de los chakras. E incluso puede ser susceptible de modificación mediante los pensamientos del alma que lo dirige.

5º.- Plasticidad: Puede modificar su apariencia a voluntad, como se comprueba en los médiums (transfiguraciones) o mediante cambios biológicos que afectan la propia estructura con una nueva apariencia. También puede presentarse con diferentes apariencias y personalidades que animó en las distintas vidas que atesora en su interior.

6º.- Irradiación: A su alrededor forma un aura luminosa que puede contraerse o dilatarse por el pensamiento. Los nimbos de los santos y la longitud del aura están en relación directa con su grado de depuración y elevación espiritual. Normalmente son de dos a tres centímetros los que sobresalen del perímetro corporal en una persona normal. En el caso de seres de elevada espiritualidad puede llegar a varios metros, tal y como demostró la NASA en los años 60 al estudiar el aura del famoso médium brasileño Chico Xavier. O de varios kilómetros como se afirma en el caso de Jesús de Nazaret.

“En el caso del aura, a menor densidad, desarrolla una luminosidad proporcional a la pureza del espíritu”

Esta frase indica también que el aura de los espíritus superiores es sutil, poco densa, brillante y con un nivel de frecuencia y vibración energética altísimo. Estos espíritus, cuando se encuentran en el espacio sin materia, su forma no es absolutamente fija, ni rígida, ni condensada como el cuerpo físico, y aunque generalmente es la forma humana la que predomina, con frecuencia vuelven a ella, ya que el periespíritu es modificado por la voluntad y el pensamiento del espíritu.

Justo lo contrario acontece con los espíritus de baja condición que presentan un aura densa, sucia, con colores opacos, teniendo un grado de energía en vibración muy lento, pesado. Es la llamada “alma negra” que caracteriza a las personas malvadas. Estos espíritus son accesibles a nuestras sensaciones si su periespíritu es grosero, pero ellos las perciben por todo su cuerpo periespiritual, mientras que nosotros los encarnados experimentamos esa sensación siempre referida a la parte del cuerpo que le da origen.

Tanto en un caso como en el otro estamos hablando de una transposición de vibraciones energéticas propias de la naturaleza del alma que está envuelta por ese periespíritu, de los pensamientos y emociones que lo caracterizan, en un registro más elevado cuando se trata de espíritus avanzados o unos registros muy bajos, densos y pesados si el espíritu presenta características inferiores o atrasadas moralmente.

Como vemos aquí, las leyes de la física y la energía también afectan a la naturaleza del perispíritu, pues como afirmaba el genio Nikola Tesla:

“Si quieres conocer los secretos del universo, piensa en energía, frecuencia y vibración”

El periespíritu, al estar constituido de materia y energía, se encuentra igualmente sometido a las leyes de la física. Y de esto mismo se infiere que en el momento de la desencarnación, aquellos que han llevado una vida noble y equilibrada se desprenden sin problemas y ascienden a los lugares y dimensiones elevadas que les corresponden sin apenas esfuerzo.

Mientras que los que se sitúan en la vileza, las pasiones y vicios desordenados, la violencia, el desequilibrio o las emociones degradantes faltando a las más elementales normas del respeto al prójimo, se quedan en planos situados al nivel terrestre o incluso en dimensiones más bajas mediante su propia vibración, lo que constituye el reflejo de su naturaleza espiritual.

El apego a las cuestiones materiales, pasiones degradantes, emociones tóxicas o mente viciada, ata y retiene al espíritu a su materia en el momento de la muerte; y su mente, colocada en sintonía con sus ambiciones materiales, retrasarán su partida al otro lado, haciéndola perturbadora y difícil. La desmaterialización del espíritu y la falta de apegos materiales, junto al conocimiento que el espiritismo ofrece sobre lo que le espera al otro lado llegado el momento de la partida, es cuestión primordial que facilita el desprendimiento para un tránsito apacible, rápido, indoloro y sencillo.

En esto el periespíritu juega un papel fundamental, pues es el elemento que ejecuta el desprendimiento del cuerpo físico y de los lazos que le unen a él, permitiendo al alma, mediante el poder de la voluntad y la mente de esta, que la turbación que todos experimentamos al dejar el cuerpo físico sea leve y rápida, como en el despertar de un sueño profundo, consiguiendo así la liberación de una materia deteriorada y la entrada en el otro lado de la vida en las mejores condiciones.

Propiedades del periespíritu por: Antonio Lledó

2026, Amor, Paz y Caridad

“El periespíritu es parte integrante del espíritu, como el cuerpo es parte integrante del hombre; pero el periespíritu no es sólo el espíritu, como el cuerpo no es el hombre, pues el periespíritu no piensa, no obra solo, es al espíritu lo que el cuerpo es al hombre:  el agente del instrumento de su acción”.

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