Más doloroso es nacer que el instante de morir. Es un grito de dolor; el bebé prorrumpe en llanto al momento de nacer, gozaba de libertad y la acaba de perder. Es para el alma un suplicio dejar un mundo de luz, sumergirse en la materia despertando en este mundo rodeado de tinieblas. Porque el alma aún recuerda aquel mundo que dejó al tener que reencarnar. ¡Tan profunda es la nostalgia que quisiera regresar! Porque sabe con certeza lo que en la Tierra le aguarda. Inciertos aconteceres, duras pruebas para el alma… Que comenzará una lucha con el miedo a fracasar; que si de nuevo fracasa, de nuevo reencarnará. Más doloroso es nacer que el instante de morir. Porque pierde la consciencia al momento de nacer, que el mundo que dejó atrás, acabado su trabajo a ese mundo volverá. Con el paso de los años la vida llega a su fin y el alma se regocija, pues con la muerte del cuerpo el alma vuelve a vivir. ¡Si el morir del cuerpo es vida, ¿por qué ese miedo a morir?! No temamos a la muerte ni temamos a la vida. La vida nos templa el alma y a la muerte sigue viva.
Más doloroso es nacer por: Maria Luisa Escrich
Guardamar, 30 de junio de 2022
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