Dicen que hace dos mil años
en un pueblo de Judea
que se llamaba Belén,
pasada la media noche
un niño vino a nacer.
Su madre era María,
su padre era José
y un pesebre era su cuna;
testigos de su nacer
fueron un buey y una mula.
Y los pastores contaron
que en esa noche tan fría,
plenos de extraña alegría,
el aprisco abandonaron
para ver lo que ocurría.
Y en llegándose al portal
al pesebre se asomaron,
y al contemplar aquel niño
por sus fatigados rostros
lágrimas se deslizaron.
Y preguntaron su nombre.
Les respondieron: ¡Jesús!
Y los pastores contaron
que esa oscura y fría noche
se inundó de inmensa luz.
Hace más de dos mil años,
y esa luz no se ha apagado.
Y mil siglos pasarán…
¡ella seguirá brillando!
Los pastores contaron por: Mª Luisa Escrich
Guardamar, 15 de septiembre de 2023






