No quiero flores de un día
que adornen mi sepultura,
marchitando su hermosura
sobre la lápida fría.
Ni lágrimas doloridas
derramadas sin consuelo.
Ni rezos establecidos
obligados por el duelo,
repetidos como el eco
que repite lo escuchado.
Quiero ser ceniza fértil
esparcida por el suelo.
Quiero que mi cuerpo helado,
lo consuma enamorado
el fuego que purifica.
Y renacer con la vida
que nace en la primavera.
En una planta cualquiera
donde zumben las abejas,
recogiendo de las flores
la esencia pura del polen.
Y ser miel en las heridas
abiertas por el dolor.
No quiero ser el recuerdo
amargo de soledad,
solamente quiero estar
en recuerdo de alegría.
De los momentos felices
recuerdos de historia viva,
que muevan el sentimiento,
de la esperanza de vida
en renacer permanente.
Porque nacerán más vidas
de las cenizas ardientes.
En el recuerdo por: Avelino Sánchez Gilabert
Ibi Septiembre 2010
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