CRIMEN Y VENGANZA

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Crimen y venganza

Querida hermana:

Leo en un periódico de la Corte que, en el pueblo de Valverde (Zamora), un labrador llamado Cayetano Moliner, aprovechando el sueño en que se hallaban sumidos cuatro hijos suyos, les produjo la muerte infiriéndoles heridas con una cuchilla carnicera.

Los médicos que han examinado al parricida creen que el crimen ha sido cometido en un acceso de enajenación mental.

El padre de Cayetano era un alcohólico que murió en un manicomio.

Y pregunto qué misterio habrá en este horrible y sangriento suceso, pues de ser cierta la declaración de los médicos, es irresponsable el referido Cayetano y, de lo contrario, su responsabilidad es tremenda.

Desearía de la amabilidad de la hermana consultara este suceso con su guía, pues sería de gran estudio para los creyentes en el Espiritismo.

Si accediese a esta petición, lo leeríamos en La Luz del Porvenir, de Villena.

Gracias le anticipa un creyente en las doctrinas de Allan Kardec.



La lectura de la carta anterior me impresionó profundamente, y deseando estudiar y enseñar al mismo tiempo, he preguntado al guía de mis trabajos literarios y he obtenido la siguiente comunicación:

«Triste es la historia de esos cuatro infelices asesinados por su padre.

Son espíritus de historia, y de historia sangrienta; han pertenecido en varias existencias a la más ínfima clase social, se ahogaban en las grandes ciudades y vivían como las fieras en los bosques, no entrando en poblado más que para robar y asesinar a los moradores de las casas de campo.

 »En su última existencia pertenecieron a una célebre cuadrilla de bandidos que eran el terror de los campesinos acomodados, porque donde ellos entraban no quedaba piedra sobre piedra; no se contentaban con el robo, añadían siempre el asesinato. Entraron una noche en una hacienda cuyos dueños tenían fama de millonarios y en realidad poseían pingües riquezas en tierras y ganados; era una familia numerosísima compuesta de padre, hijos, nietos y bisnietos que vivían tranquilamente trabajando y administrando sus cuantiosos bienes.

 »Una cuadrilla de forajidos cercó la casa, pidiendo a sus dueños cuanto poseían; estos trataron de defenderse y entonces fueron todos víctimas de los salteadores; una anciana octogenaria postrada en su lecho les pidió que le concediesen la vida, pero ellos desoyeron su ruego y también la pasaron a cuchillo; y tan sonada fue aquella verdadera matanza de inocentes que la justicia se apoderó de los jefes de la cuadrilla condenando a muerte a todos los bandidos que pudieron coger.

»La anciana que murió en su lecho era un espíritu muy bueno y muy pacífico, la que al verse en el espacio y después de reconocer su estado solo pensó en comenzar un gran trabajo, la regeneración de algunos de los bandidos que murieron en el cadalso de resultas de los crímenes cometidos con ella y con su numerosa familia, y tanto se interesó por aquellos infelices, que pidió a su guía volver a la Tierra y servirles de padre a cuatro de aquellos desgraciados, los mismos que la asesinaron sin piedad.

 »Como su plan no podía ser mejor, consiguió lo que deseaba y prestó sus brazos y su amparo y su hogar a sus asesinos de ayer; pero así como ese noble espíritu perdonó a sus matadores, todos los espíritus de su numerosa familia tenían sed de venganza y solo ansiaban destruir la existencia de todos aquellos que les habían arrebatado la vida tan cruelmente, y todos a una rodearon al padre de los cuatro infelices que habían sido criminales ayer, murmurando en su oído: “Hiere, mata, destruye; hiere sin temor, mata sin piedad; la venganza es justa”. El campesino, aunque quería a sus hijos y estaba decidido íntimamente a llevarlos a buen puerto, tan repetidas veces resonaron en su oído las terribles palabras de sus vengativos obsesores que llegó un momento que fue débil, se sintió dominado por un afán indescriptible de matar sin piedad, necesitaba herir, herir sin tregua, sin descanso, y cayó en el lazo que le tendieron sus deudos de ayer, y consumó el más horrible de los crímenes: fue el asesino de sus hijos, ¡qué horror!

Pero él no es responsable de su crimen; ha levantado su brazo, porque fuerzas superiores lo han levantado; su ideal al venir a la Tierra fue de amor, de misericordia, de perdón, no pudo hacer más que prestarse para la formación del organismo de sus hijos, pero él era solo entre muchos espíritus enloquecidos por la sed de la venganza; su idea primordial no ha perdido su inmenso valor, su crimen lo ha cometido sin darse cuenta de lo que hacía, y ese espíritu volverá a la Tierra con el mismo propósito de devolver bien por mal.

»Esta es la historia de ese drama horrible que con justicia ha llamado vivamente la atención de algunos espiritistas. Seguid estudiando en la humanidad, ella presenta continuamente cuadros sombríos en los cuales hay mucho que estudiar.

Adiós».

Ya lo creo que hay que estudiar, es el libro más instructivo el que va escribiendo la humanidad. ¡Cuántas luchas ocultas!, ¡cuántas venganzas a través de los siglos!, ¡cuántos encuentros entre rivales y enemigos que al estar en contacto unos con otros, el odio lanza chispas de muerte y se destrozan los hombres entre sí con un deleite infernal!

¡Cuántos padres son los verdugos de sus hijos y cuántos hijos odian a sus padres!… y cuánta luz difunde el espiritismo entre los hombres que quieren mirar y estudiar en la historia humana.

No es necesario leer la historia universal para enterarse de la lucha entre las razas diversas, basta estudiar en un hogar cualquiera para persuadirse que aquí nos reunimos los espíritus para hacer ensayos de fraternidad, pero somos todos unos discípulos tan torpes que concluimos muchas veces las encarnaciones sin haber dado un paso en nuestro progreso.

Crimen y venganza por: Amalia Domingo Soler

Nota: Crimen y venganza. Reproducción del artículo publicado en el número 22 
de “LA LUZ DEL PORVENIR”, publicado en Villena, 15 de noviembre de 1907.
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